El invierno trae un descenso notable de las temperaturas, un aumento de la humedad y cambios significativos en nuestros hábitos de actividad física. Todas estas condiciones influyen directamente en el cuerpo y elevan el riesgo de sufrir lesiones musculares, articulares y traumáticas.
Desde mi experiencia como fisioterapeuta en Jaén, en nuestra clínica de fisioterapia en Jaén observamos cada año un aumento claro de problemas típicos de esta época, como caídas, contracturas, esguinces y lumbalgias. Conocer por qué se producen y cómo prevenirlas es fundamental para mantenerse activo y seguro durante los meses fríos.
Por qué aumentan las lesiones en invierno
El frío y la humedad afectan al comportamiento de músculos y articulaciones. Las bajas temperaturas reducen la elasticidad del tejido muscular y hacen que la contracción sea más lenta, lo que provoca rigidez y sensación de pesadez.
La vasoconstricción propia del frío disminuye el riego sanguíneo, dificultando que los músculos se calienten correctamente. Además, la reacción neuromuscular se vuelve más torpe, lo que retrasa la respuesta ante un tropiezo o un resbalón.
Si añadimos superficies húmedas o heladas, especialmente durante las primeras horas del día, y el hecho de que solemos reducir nuestra actividad física durante el invierno, el riesgo de lesión aumenta considerablemente. En mi consulta como fisio en Jaén, este patrón se repite año tras año.
Esguinces de tobillo
Los esguinces de tobillo son una de las lesiones más frecuentes durante los meses fríos. Caminar sobre superficies mojadas o resbaladizas exige una respuesta rápida de los músculos estabilizadores del tobillo, pero el frío hace que esa reacción sea más lenta y menos eficaz.
La mejor forma de prevenirlos es mantener un buen agarre en el calzado, realizar pequeños calentamientos antes de caminar largos trayectos y trabajar la propiocepción y el equilibrio durante todo el invierno.
También es importante evitar cambios bruscos de ritmo al caminar o correr, especialmente en zonas húmedas.
Contracturas cervicales y dorsales por frío
Las contracturas en cuello y espalda aumentan de forma considerable durante el invierno. El frío favorece que adoptemos posturas encogidas y tensas, elevando los hombros y forzando la musculatura cervical y dorsal. Este efecto es aún mayor en personas que pasan largas horas sentadas frente al ordenador.
Para prevenir estas contracturas es recomendable abrigar bien la zona del cuello, mantener una postura activa, realizar breves pausas para mover hombros y columna y completar estiramientos suaves de la parte superior de la espalda. En muchos casos, combinar movilidad cervical con ejercicios posturales marca la diferencia.
Lumbalgia invernal
La lumbalgia es una de las molestias más típicas del invierno. La musculatura lumbar y glútea se vuelve más rígida con el frío, lo que aumenta el riesgo de dolor, especialmente en personas con antecedentes de ciática, hernias discales o debilidad en la zona central del cuerpo.
Para reducir este riesgo resulta esencial calentar antes de realizar actividades intensas, mantener un buen tono muscular en el core, evitar esfuerzos bruscos al levantar peso y proteger la zona lumbar con ropa térmica para conservar el calor.
Caídas y contusiones
Aunque en Jaén no tengamos nieve, las mañanas frías con humedad o heladas son suficientes para provocar caídas. Estas caídas pueden generar contusiones, traumatismos e incluso fracturas de muñeca, cadera o codo, especialmente en personas mayores.
Para prevenirlas conviene caminar con pasos cortos y firmes, usar calzado con buena tracción y prestar atención a zonas que permanecen a la sombra, donde el hielo puede no verse a simple vista. Trabajar el equilibrio de manera regular resulta especialmente útil.
Tendinopatías por cambios en la actividad física
En invierno es habitual moverse menos y luego retomar el ejercicio de forma brusca, lo cual aumenta el riesgo de tendinopatías en rodilla, hombro o tendón de Aquiles. Este tipo de lesión suele aparecer cuando un tendón frío se somete a un esfuerzo para el que no está preparado.
La clave para evitarlo es volver a la actividad física de manera progresiva, calentar al menos diez minutos antes de entrenar, usar ropa térmica que mantenga calientes los tendones y trabajar la fuerza muscular durante toda la temporada, incluso con rutinas cortas en casa.
Consejos generales para un invierno sin lesiones
Tras años tratando a pacientes en nuestra clínica de fisioterapia en Jaén, puedo afirmar que la prevención es el pilar clave.
Siempre recomiendo calentar antes de cualquier actividad, mantener una rutina de movimiento diaria para evitar el sedentarismo, hidratarse bien a pesar del frío, cuidar la postura en el trabajo y aumentar la actividad física de forma gradual.
Con pequeños cambios y hábitos constantes, el invierno puede disfrutarse con total normalidad y sin molestias.
El invierno no tiene por qué traducirse en dolores, caídas o lesiones. Con una buena preparación, hábitos saludables y una mayor atención a los efectos del frío sobre nuestro cuerpo, es posible mantenerse activo y protegido. Si ya notas molestias, sospechas una lesión o simplemente quieres una valoración profesional, en la Clínica de Fisioterapia de Pablo Carvajal en Jaén estaremos encantados de ayudarte.
Fisioterapeuta en Jaén, Pablo Carvajal
En Clínica Fisioterapia Jaén Pablo Carvajal, apostamos por las últimas tecnologías para la rehabilitación y recuperación de nuestros pacientes. Trabajamos en estrecha colaboración con los pacientes para desarrollar planes de tratamiento personalizados para sus necesidades individuales. Además, colaboramos con Fundación AVATA para el tratamiento de accidentes de tráfico.
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